Crujientes, frescos y llenos de matices, estos rabanitos crudos se bañan en una mantequilla aromática elaborada a partir de un aceite infusionado en hierbas. El resultado es brillante, vegetal y delicado, un contraste perfecto entre intensidad y suavidad.
Productos con los que prepararla
Ingredientes
- 1 manojo de rabanitos frescos (con hojas si están en buen estado)
- 60 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 80 ml de aceite de oliva suave
- 1 cucharada de cebollino fresco
- 1 cucharada de cilantro fresco
- 4 –5 hojas de salvia
- 4 –5 hojas de albahaca
- Sal en escamas al gusto
Instrucciones
- Lava cuidadosamente los rabanitos y sécalos muy bien. Recorta ligeramente la raíz si es necesario y conserva parte del tallo y algunas hojas. Corta los más grandes por la mitad y deja los pequeños enteros. Reserva.
- Coloca en el vaso de la batidora el aceite de oliva junto con el cebollino, el cilantro, la salvia y la albahaca. Tritura durante 40–60 segundos a velocidad alta hasta que el aceite quede completamente verde y las hierbas muy finas.
- Deja reposar 5 minutos para que termine de infusionarse y potencia su aroma.
- Cuela ligeramente el aceite si deseas una textura más fina, o úsalo directamente para un acabado más rústico.
- En un bol, mezcla la mantequilla a temperatura ambiente con 2–3 cucharadas del aceite infusionado. Puedes integrar con la FULLMIX durante 20 segundos a velocidad media hasta obtener una mantequilla suave, brillante y ligeramente aireada. Ajusta de sal si es necesario.
- Dispón los rabanitos en una bandeja y báñalos suavemente con la mantequilla de hierbas.
- Termina con una pizca de sal en escamas y sirve al momento.

